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sábado, 16 de junio de 2012

Earthdawn: Huida de Cordinca

La partida de Earthdawn de JP tiene como fondo la invasión del mundo por parte de “la corrupción” una fuerza espiritual que, haciendo honor a su nombre, se expande contaminando todo lo que toca. No se pueden obtener información sobre ella sin ir cayendo bajo su influjo. Algunas partes de este relato hacen referencia a este tipo de datos, así que las censuro hasta que la campaña termine y se levante el secreto de sumario.


SESION 3
28/04/2012

Ha llegado a manos de los perdidos una carta de su antiguo líder. En ella les cuenta las visiones onírico-apocalipticas que tuvo cuando durmió en la “máquina de morg” (Morg dice…).

No me queda claro si la maquina es un constructo, un plano astral en sí mismo o que. El tal Morg es quien trajo a los humanos a este grupo de continentes, salvándolos de algún tipo de desgracia cataclismica, aunque él se quedo atrás. Algunos imitaron su conocimiento e ideas y se asentaron en unas montañas a las que actualmente llaman “la fábrica de dioses”.

No consigo entenderles, viajan por planos astrales, hablan con seres casi divinos, trabajaron para el liche,… y ahora siguen con su ronda de despedidas de personas irrelevantes o relevantes pero que les maltratan e insultan. Me retiro a estudiar un libro con el dichoso Tamarlin. Sería fantástico ir a ese plano de las nieblas, a donde el Liche no tiene huevos de volver, partir unos huesos y luego regresar triunfal y más sabia. Aunque si eso ocurriera… ¿me daría a mi también por ignorar cartas claramente importantes de mis ex compañeros e ir a jugar a tomar el té con gentuza que me quiere ver muerta? Empiezo a entender porque Arcasandar no se moleta en seguir a sus amagos de asesinos… ¡Que época esta!

El Kobold me saca de mi aletargamiento para que le mueva una losa que da acceso al túnel por el que nos llega el agua, según él alguien nos está envenenando con alquimia. Me uno a su expedición para encontrar el origen del agua que bebemos. Con una antorcha en la mano, un kobold encima y un palo para tantear el suelo (cuando eres densa como la piedra pero necesitas respirar, el agua puede ser muy peligrosa) nos internamos en el túnel. Tras un buen rato caminando, cientos de lanzas emergen del suelo. Gracias a una relativamente ágil esquiva y mi piel de piedra, libro, quedando rodeada al milímetro por las lanzas, el kobold en un alarde de impaciencia no espera a que la trampa vuelva a esconderse y salta a una pared de donde emerge otra ristra de lanzas que lo atraviesan por varios puntos.

SPOILER. Cojo a mi pequeño amigo y me lo llevo corriendo hacia la salida, intentando presionar su herida para que no se desangre. Por suerte un medico vive cerca de la casa del gnomo, no solo cose al kobold sino que también me explica un poco de su arte. Porque lo tengo claro, aquí hace falta una mente de piedra con las cosas claras, que entienda que eso de la nigromancia y demonología no trae nada bueno y que la sanación es una ciencia mucho más útil.

Pasare la tarde llevando cubos de agua desde el mar hasta la casa, no quiero beber esa agua contaminada con alquimia. Y el resto del tiempo dando palique al kobold para intentar comprender como hablan ahora su idioma.

Al día siguiente, el trol y el gnomo vuelven en casa en un penoso estado, pero parece que su vestuario desgarrado y su cuelgue mental no son fruto de una tarde de fiesta y drogas sino de un ataque de varios mercenarios, uno de ellos mentalista.
Esa tarde me uno al primer plan al que veo sentido desde que desperté: consultar a las mujeres sabias (videntes) que viven en una aguja de piedra en el mar. Supongo que serán las chamanes de esta época. Es increíble, la última de ellas nos está esperando con unos pergaminos escritos siglos atrás para nosotros, hay incluso uno claramente para mí, ya que es una mancha de tinta que solo yo podría descifrar, dibujada conforme a la manera de pensar de mi mente:

SPOILER

Lo que pone en mi mensaje y las palabras que hablo con la vidente (SPOILER) me conmueven, algo se empieza a gestar en mi interior. Ahora soy consciente de la corrupción que asola el mundo, no la corrupción cotidiana sino esa entidad que va a engullirnos si no se toman medidas drásticas. Cuando la vidente dice: “se acabo, el bebe tendrá que aprender a caminar por sí solo”, tomo conciencia de lo turbulento de esta época, del cambio y la batalla que se aproxima.

De vuelta en la casa, no tarda en ceñirse el peligro sobre nosotros. Erik recibe la visita de uno de los banqueros del kaos con los que trata, le avisa de que los mercenarios que asaltaron al troll y al gnomo, eran solo la avanzadilla, hay veinte mercenarios de elite ciñéndose sobre la casa, al parecer el gnomo tiene algo que ellos quieren.

Arrojo el cofre con los diamantes y monedas por la ventana esperando llamar la atención de transeúntes y hacer algo de revuelo que estorbe a nuestros atacantes y levanto la losa del agua, por fin nuestra estancia en Cordinca toca su fin.

Tras un día, adquiriendo mercancías básicas y reuniéndonos (algunos se separaron del grupo principal), por fin abandonamos la ciudad.

Poco antes de llegar a la fortaleza de La Mortaja, una de las muchas que guardan la salida del valle, la alegría de estar al fin al aire libre y no en una ciudad-cueva se trunca. Hago un terrible descubrimiento que me asola. ¡Las montañas no contienen roca madre en su interior! Horrorizada se lo explico al resto de grupo y ellos me ponen al día de siglos de explotación mágica: construcciones geománticas, catedrales del hielo para la diosa blanca, minado de cristales de mana,… Hay un sinfín de posibles consecuencias de este proceso, pero la más importante e inmediata me asalta: nosotros usamos la roca madre para crear objetos y utensilios, conservar muestras, transmitir recuerdos,… y para reproducirnos. Mi pueblo está condenado, tanto como cultura como especie. Es posible que nunca pueda tener hijos.

Tras una noche en la mortaja partimos hacia las montañas, tardaremos varios días en comenzar el ascenso por los caminos montañosos. Finalmente llegaremos a un pequeño asentamiento de montañeses, unas cabañas en torno a un antiguo Dolmen de piedra. Una roca milenaria que, cuando me enlazo a ella, me transmite imágenes de antiguos rituales, sacrificios de sangre que le fueron realizados en otra época remota. ¿Conocerán los huraños habitantes del lugar el uso para el que fue diseñada la piedra que adorna su plaza o esas magias estarán perdidas en el olvido del pasado? Hacen noche cerca de nosotros la caravana de mercancías a la que hemos adelantado por la tarde. Sus carromatos están hechos de madera fósil, una precaución innecesaria solo para transportar carne de cabra. Obviamente se dedican a algo turbio. Pero siendo que transportan desde y hacia Cordinca, ¿quién podría esperar algo bueno de ellos?

Desde esta noche La corrupción será llamada en mis crónicas como “el Enemigo”. En torno a la hoguera coincido de guardia con Erik, me habla de esta entidad: SPOILER.

Ellos ya han descubierto cosas de este enemigo: SPOILER.

Yo le hablo a Erik de la Guardia de Jade y de nuestros espíritus guía. Y de mi determinación a luchar contra este mal que corrompe el mundo.

viernes, 15 de junio de 2012

Earthdawn: Cierre de la fortaleza de los vientos

SESION 2
24/03/2012

He disfrutado de un periodo de vacaciones con mis compañeros. Viven en la fortaleza de los vientos, un sitio extraño: una fortificación dentro de la red de inmensas grutas en las que se asienta la ciudad. La primera medida que han tomado sus jefes, mis anfitriones, es hacerme llegar un collar para mi propia seguridad. Es un objeto macabro que al ponértelo te debilita, absorbe parte de tu fuerza, como la estantería que a poco mata al joven Erik cuando fue a coger un libro. Para tranquilizarme me explican que es por si hay un ataque soltar algún tipo de entidad que matara a todo aquello que esté vivo y no lleve el colgante, ¡que tranquilizador! No me simpatizan los nigromantes.

Nos entregan un cofre con metales y piedras preciosas, van explicándome el concepto de dinero y economía. A cambio exigen nuestra discreción respecto al asunto del caminante sombrío. Personalmente no le veo la utilidad a ir cargando con varios kilos de diamantes, total solo es un cristal bonito.

Estos días el vampiro me da algo de conversación , lo acompaño a la biblioteca de Cordinca, es un sitio tan turbio como el resto de la ciudad, lleno de almas ansiosas de absorber no solo la vida, sino los conocimientos y recuerdos de los visitantes.

La fortaleza de los vientos es también la fortaleza de los espejos, un nexo de unión entre varios planos, parece ser que el proyecto de mis amigos era formar parte de la “tripulación” que viajaría dentro de la fortaleza a un lugar llamado “La Niebla”. Conforme más sé más e inquieta la forma en la que toma decisiones la gente “¿tan mal está el mundo que hay que huir no a otra isla sino a otro universo?” pero bueno mi raza también es muy dada a esconderse dentro de la montaña cuando hay problemas.  En todo caso estudiare Tamarlin, el idioma que se hablaba en las nieblas la última vez que se visito siglos antes. Se sabe que el Señor blanco era un nigromante vivo cuando fue a las nieblas y un liche cuando volvió. Visto el resultado no sé por qué no hacen añicos los espejos de viaje y olvidan el sitio ese. Pero en cualquier caso el viaje ha sido cancelado, contener al elemental que podría arrasar medio continente es más prioritario y le han asignado todos los recursos mágicos

Ya sé escribir orco, me abalanzo sobre las estanterías de la fortaleza intentando saber cómo se ha llegado a este estado del mundo.

Arcasandar, el elfo,  ha sufrido un intento de asesinato, pero rechaza cualquier ayuda para protección o venganza. Al recibir la puñalada solo exclamo “vaya, mi capa favorita” y en vez de correr a casa para buscar un antídoto contra el veneno se compro unas fresas en un mercadillo. Eso es templanza.

Mis anfitriones en la fortaleza, que aun no me han dirigido la palabra, han organizado una ceremonia de cierre de la misión. Todo el mundo luce su uniforme de gala pero a mí me da la sensación de que serian más honestos si nos dijeran “ahuecando el ala que es gerundio” y nos empujaran a escobazos hacia la puerta. El nuevo señor será el tal Sadeon que siempre cae de pie.

El gnomo ha gastado parte de su fortuna en hacerse con una casa en la ciudad. Hay planes para ponernos en marcha hacia las montañas, pero para mi disgusto, me huelo que vamos a tardar muuucho tiempo en empezar el viaje. No sé porque tanto afán de despedirse de gente que les humilla, utiliza, atrapa con dagas demoniacas, pero ellos sabrán. Me dedicare a entrenar mis habilidades marciales en el patio hasta que salgamos de esta ciudad. Respecto al tipo congelado en hielo alquímico con un yelmo que dice “mal rollito” a leguas mejor no preguntar.

jueves, 31 de mayo de 2012

Earthdawn: Saqueo a la vieja mansión


SESION 1  
18/02/2012

La aparición solo dura unos segundos, por fin desaparece. Gracias a los dioses. A parte del kobold, los demás aventureros que me han despertado son especies extrañas, después me enterare de los nombres que se dan: trols, gnomos, elfos y humanos. Los humanos son más numerosos, y los más inquietantes, son como nosotros pero blandos y carnosos como cervatillos. Hay una raza más: un pobre sujeto atrapado en unas enredaderas, halfins es la raza del pobre individuo de nombre Danel Helsin. Al parecer toda la gente que pulula por esta construcción ha entrado aquí para coger cosas. Todos tienen “permisos de saqueo” escritos en papel, curiosa costumbre esta de escribir. Por lo menos algunos de ellos hablan mi lengua, es un alivio. Hasta el kobold habla un idioma extraño, parece que mientras dormía el idioma kobold ha cambiado sustancialmente.

Mientras cotilleo esta habitación, a la que llaman “cocina”, el grupo investiga las pertenencias de Danel. Este poseía cristales para guardar información, como mi gente. Pero en vez de sintonizarse con el cristal, graban los recuerdos mediante un aparato. Puedo sentir los cristales, pero están en idioma extraño, así que no puedo ayudar a mis nuevos amigos, aparentemente incapaces de emplear el aparato.

Pasamos de nuevo a otra sala. Este edificio es extraño, las puertas son un mar de oscuridad y niebla; al entrar en ellas apareces por otra puerta similar en otro lugar. La nueva habitación es un embaldosado en color negro y blanco un friso de grabados adorna las paredes y un mural de un dragón hace lo propio en el techo. Una fuente mana en el centro de la sala, repleta de cuerpos, esqueletos y sangre. En el otro extremo hay un carromato de madera. De nuevo los cadáveres parecen cobrar movimiento ante nuestra presencia. Al huir por la puerta por la que hemos entrado, aparezco en la misma sala pero por otra puerta. Miro al grupo, y para mi sorpresa, entran también por la puerta para aparecer a mi lado. No dudan, su líder (el trol) les da órdenes en su extraño idioma. No le entiendo, pero queda clara su intención, forman un círculo protector. De nuevo en el combate, con camaradas, codo con codo, como en los viejos tiempos con la Guardia de Jade. Todos sabemos lo que hay que hacer, y cumplimos como héroes. El gnomo me apoya, gracias a su pericia uno de los cadáveres me ofrece un blanco vulnerable, y no dudo. Es agradable volver a estar en hermandad, me gusta este grupo. Gracias a su valor y al brillante liderazgo del trol pronto los cadáveres que nos superaban en número quedan reducidos. Estamos ganando, quedan pocos,… y de nuevo el monstruo terrible. Esta vez no llega a centrar su atención en nosotros. Parece perdido, confuso, víctima de su condición. Desaparece pocos segundos después, pero los cadáveres ganan fuerza por su aparición. Aun así vencemos.

Uno de los humanos ha hecho gala de unos talentos increíbles, difuminándose para aparecer detrás de su adversario, moviéndose con una velocidad inhumana. Sus compañeros están tan sorprendidos como yo, y al despachar al último lo interrogan, él parece confesarles algo y para reafirmarse en su postura saca una copa de cristal en la que sirve sangre que bebe. Más tarde me explicaran que es un vampiro y que no lo sabían hasta ese momento. Otros recogen objetos del carromato, dicen que es suyo.

Como no entiendo lo que se dicen, sigo desentrañando los conocimientos de los cristales del halflin. Hay líneas formado complicados dibujos geométricos, me explican que es magia. Al parecer la gente ya no usa su espíritu para contener la energía mística, sino que la canalizan mediante símbolos y patrones, mucho más seguro. Ahora todos lo hacen así, me dicen. Recuerdo a mi padre, el se habría interesado mucho por el tema, seguramente habría entendido todo esto. Magia,… antigua y rara; sigue sin interesarme, pero ahora me produce nostalgia.

Unos sanan a los heridos, otros recogen material de la carreta. Al terminar, apartan uno de los cadáveres que hemos abatido. Dicen que es el cadáver de un compañero suyo que transportaban en la carreta. Parece que lo apreciaban, pese a que el monstruo podría reaparecer en cualquier momento, dedican tiempo a quemarlo y llevarse las cenizas. Gente noble. Mientras arde, no puedo evitar sentir que estoy ocupando un hueco que él dejo, que pensamiento más tonto.

La siguiente sala está iluminada por vetas refulgentes, varios grandes muebles contienen cientos de pesados tomos de ese papel escrito; “libros” es la nueva palabra que aprendo. Parece que los libros despiertan su interés, casi diría que cierta codicia. Acompaño al humano joven, el que me saco del trance con su mente. Pronto descubrimos que el dueño de los libros contaba con el interés que sus conocimientos despertarían. Cuando el pobre compañero toca la puerta de cristal de la estantería, su color cambia, palidece, suelta un pequeño gemido mientras se derrumba. Mientras sus colegas corren para ayudarme a socorrerle veo por el rabillo del ojo como su reflejo en el cristal continua como si el aun estuviera enfrente, marchitándose hasta desaparecer. Parte de su vida es absorbida por la estantería. Siento un escalofrío, quizá por la impresión, quizá porque la temperatura ha bajado varios grados de golpe.

No sé cómo es posible que haya “nicromantes” (seo lo que sea un “nicromante”) si le tienden semejante ayuda a los aprendices que quieren seguir sus pasos. Por suerte para el muchacho, uno de sus compañeros parece ser un gran sanador. Extraño a Guijarro…

Llevo al joven, aun debilitado, en brazos. Son tan ligeros y frágiles, me invade una cierta culpa por no haber podido hacer nada pese a estar cerca y un sentimiento protector. Deseo proteger a mis nuevos amigos, cuando llego donde el sillón recapacito y lo dejo sobre la alfombra, quien sabe si los sillones de los “nicromantes” serán tan inocuos como sus estanterías. Previo saqueo en sacos de todos los libros que podemos, obviamente de otras estanterías, cambiamos de sala.

El nuevo sitio está lleno de estantes, repletos de artilugios, y en el centro de la sala varios muertos, de nuevo desagradablemente poco quietos para lo que los cadáveres decentes acostumbran. Y otra vez el monstruo aparece, entre nosotros y los ocupantes de la sala, que parecen tan aterrados como nosotros. Arañan las paredes, intentando cavar una salida. Esta vez nos mira, nos aterra, y mediante algún maligno y macabro poder nos inmoviliza, varios de nosotros nos quedamos convertidos en estatuas. En mi caso no por primera vez, aunque en esta ocasión no duermo, mi aterrada mente queda prisionera en un cuerpo congelado. Gracias a los dioses el bicho se disipa antes de llegar a nosotros. De nuevo he fracasado, no he podido proteger ni siquiera al joven muchacho como me había propuesto en la sala anterior. Algunos parecen sobreponerse a este poder, los vemos recobrar el movimiento. Nos cubren con mantas y alfombras para evitar que los jodidos zombies que aun deambulan por la sala nos vean, mueven a sus compañeros y lo intentan conmigo, aunque parece que mi densidad juega en mi contra. Finalmente nos recuperamos.

El trance nos ha marcado, algunos se han quedado pálidos y chupados, otros nos hemos llenado de cicatrices, grietas en mi caso. Es mi primera cicatriz de guerra. Como decía mi antiguo líder, la llevare con orgullo y me recordara para siempre que no soy imbatible y que hay que mejorar.

De nuevo otra puerta… ¿Terminara alguna vez esta mansión del terror? Por fin la sala donde comienza a mejorar nuestra situación. Es un lugar de trabajo, un taller lleno de aparatos, herramientas, componentes,… y un una gran figura, un golem. El kobold muéstrala iniciativa propia de los de su raza y se acerca a él, comienza a hablarle y aunque los demás no oímos nada parece que le responde, mantienen una conversación. Finalmente todos hablaremos con el golem.

Parece que mis compañeros obtienen información valiosa, yo comprendo solo algunas partes. Este grupo anda metido en muchos fregados. Parece ser que:

Ursek el orco, era el dueño original de la casa. Un nigromante, (así se dice, con gr) y un coleccionista de arte, que me tenía en su colección de estatuas.

Zagor Gabrel, otro nigromante, con el que tenia rivalidad le reto a duelo, lo derroto, y el jefe de ambos, al que llaman liche, que por lo que les entiendo debe ser algo así como el alcalde de la ciudad de los nigromantes, le dio permiso para quedarse con su casa y sus cosas. Esto incluye al propio golem, que al parecer era un préstamo del liche al tal Ursek.

El señor del golem, Zagor, está haciendo un experimento en estos momentos. Según el golem lleva 6 horas en ello, según mis amigos 600 años.

El golem nos dice que deberíamos esperar las cinco horas que faltan de experimento, pero parece que el grupo no dispone de los quizá cinco siglos que aún faltan.

Al enseñarle el gnomo el aparato de leer cristales, su actitud cambia. El aparato parece obra de los propios maestros de su señor, y sería como una llave para abrir “la cúpula” que es donde su señor se encuentra aislado. Así que se marcha a avisarle e interrumpir el proceso.

Un rato después regresa, acompañado de su señor. Hay asuntos que discutir. Al pasar tanto tiempo, la casa se dio por abandonada por los de fuera y eso justifica que mandaran expediciones, pero al parecer el tal Zagor no pidió la excedencia para el experimento, por lo tanto “los permisos de expropiación” son solo tangencialmente legales. Y aunque justifican el saqueo, él les advierte de que es mejor que acepten una invitación a cenar y le devuelvan sus libros. Así conoceremos a otros saqueadores (una semi-elfa llamada Noana Valus y varios mercenarios) que son los únicos supervivientes las expediciones que han entrado cada varias décadas (desde fuera de la casa) pero que hemos vagado simultáneamente por dentro de la misma.

Por fin, las explicaciones: el bicho del terror, llamado caminante sombrío, es el resultado de un ritual antinatural, robado a los cinco primeros nigromantes en tiempos lejanos. El ritual se pensaba que daba la inmortalidad, pero el resultado es algo así como un elemental de muerte, que debiera disiparse, salvo que consiga asentarse en el mundo, como ha sido el caso. Esta entidad ha sido creada a traición por su compañero de la casa y ayudante Vorsel (actualmente la mente confusa y atrapada dentro del bicho, junto con la de Ursek cuyas cenizas se usaron para el rito). Estaba ayudado por un tal Sadeon, que es un nigromante que esta fuera, en la corte del liche. Es un ritual prohibido por el liche y duramente castigado. Al parecer Sadeon y sus enemigas políticas en la corte del liche, las droanas, estaban interesados en recuperar el material empleado. Uno para borrar sus huellas, las otras para acusarlo de violar la ley.

Al salir de la cúpula Zagor ha podido contener a la entidad en una de las salas, con ello las puertas han vuelto a ser puertas en vez de vórtices. Y se ha terminado con el aura nigromántica que levantaba los muertos. Esta solución es temporal y solo será viable mientras haya más cristales mágicos para alimentar la contención. La entidad es tan terrible que ni el propio liche podría enfrentarse a ella con garantías de sobrevivir, si escapa de la casa se dedicaría a vagar absorbiendo vida, dejando hasta medio continente arrasado.

De nuevo comunicado con el exterior, la verdad ha sido expuesta por Zagor al liche, aunque Sadeon ha sabido desviar todas las culpas a Vorsel. El liche ha cancelado el proyecto mágico en el que trabajaban mis amigos y va a destinar todo el cristal mágico del mismo a contener a la entidad durante dos años. Aunque su entrenamiento queda interrumpido, su participación en estos sucesos nos da a todos cierto reconocimiento en la ciudad y libera a mis amigos de sus obligaciones.


* * * Y TRAS LA TORMETA VIENE LA CALMA * * *

Por fin fuera de la casa, contemplo Cordinca, la ciudad de la muerte. Cientos de edificios encajados en una gigantesca gruta. Pasare varios días integrándome en este nuevo mundo, lleno de gentes y maravillas.

El joven humano, Erik, me ha puesto al día de la historia reciente, la guerra con la diosa blanca, la alianza desesperada de varios grupos políticos, y un sinfín de conocimientos. Ya chapurreo orco y humano, las dos lenguas más comunes. Y Blink el gnomo se ha disculpado porque su familia pulverizaba la roca madre donde dormía mi gente para obtener mana. Al parecer todas las razas consideraron a los nuestros una rareza elemental dentro de las grandes rocas y no vieron que estábamos vivos, o no les importo. Mi especie ha sido pulverizada para obtener mana. De momento me obligo a no pensar en ello y centrarme en las nuevas maravillas del mundo. En algún momento habré de quedarme sola para llorar, romper cosas y gritar.

Mis nuevos compañeros me han dicho que ellos conocieron a dos de mi especie. Una viajo con ellos a otro plano a hacer quien sabe qué y a una reputada matriarca que murió cerca de ellos en un viaje. Es terrible ya que era de los más antiguos y sabios de los nuestros. Pero al menos no murió dormida, sino haciendo algo útil.

Me han aceptado como una de ellos, y voy a participar en sus viajes, que además les harán pasar por el imperio del fuego donde los otros obsidian despiertos se están reuniendo. Tengo la esperanza de que algunos conocidos quizá estén vivos.

Primer choque cultural con mi nuevo clan. No tienen un vínculo espiritual entre ellos, y no me extraña, ya que se han aliado sin poner unas normas y objetivos comunes, están muy unidos pero parece que mas por necesidad de sobrevivir que con interés para hacer algo. Algunos afirman que todos ellos fueron elegidos por gente sabia para un gran destino superior, pero desconocen cuál es, otros ni siquiera lo creen. Para colmo, no han fijado ni el más leve código de conducta, cuando hablo sobre el tema unos me hablan de su destino superior, otros dicen que están aquí para hacer una labor aunque a veces haya que recurrir a medios dudosos,…

Como aun no conozco la idiosincrasia de esta época, voy a hacer por ver lo bueno de su unión y omitir su relativismo moral, al fin y al cabo esta época es una era de guerra total. Su líder por el contrario esta fundando un movimiento para remarcar el valor y ciertas virtudes encaminadas a una evolución espiritual. No soy una persona religiosa, pero si he de poner mi lealtad en algún sitio la “llama de plata” parece menos turbia que “los perdidos”.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Arikel


Arikel, mi “nuevo” PJ para "earthdawn". Una obsidian (Raza más parecida a elementales de roca que a la vida animal) recién despertada de un letargo milenario en un mundo extraño y al borde del colapso.

HISTORIA DEL PJ

Una palabra en medio de la oscuridad: ¡Despierta!

La inmovilidad de la roca, el abrazo del olvido. Empiezo a recordad, pequeños flashes: unas manos firmes empujándome dentro de la Roca Madre. Recuerdo que amaba con todas mis fuerzas al dueño de esas manos. “Nos veremos el día del renacer” dice mientras cierro los ojos. Me uno a la roca, y él fija las condiciones para el despertar, yo soy demasiado joven para hacerlo.

Todos sin excepción dormiríamos. Volveríamos a la vez, el día del renacimiento, una vez que el cataclismo hubiese pasado. Algo malo ocurría con el continente.

Mis padres, mi familia, ahora los recuerdo. El dolor me inunda. Yo era muy joven cuando aquel ser cayó sobre nosotros. Estábamos los cuatro, recolectando unas plantas para un proyecto de Padre. Era un sabio, un gran elementalista y un reconocido botánico, hasta una matriarca kobold le pedía consejo en ocasiones. La brisa y el sol acariciándonos. Olor a tierra removida y al desagradable pero estimulante tufo que genera la raíz de Cabirie al salir de la tierra. 

No quiero recordar más, volveré a sumirme en el abrazo silencioso del sueño en la roca madre, pero al igual que la mencionada raíz yo tampoco tengo elección: “ha pasado mucho tiempo” me insiste la voz.

Así que me veo obligada a recordar, a revivir como nuestra jornada de recolección fue interrumpida por los gritos de mi hermana. Como aquella criatura, escamosa, refulgente, gigantesca, la descuartiza delante de nosotros, como la lava de sus venas es derramada sobre los arbustos de Caribie, chamuscándolos, creando una oleada de olores… Olores traicioneros. Toda una vida asociando el olor de esa planta con los experimentos de padre, a la alegría de estar en familia mientras él nos cuenta todas las propiedades de esta o aquella planta, raíz o fruto o historias de los graciosos kobold. Y ahora ese olor ya no acompaña a mi padre quemando o destilando plantas, ahora es el olor de una hermana desparramándose sin vida por el terreno delante de mis ojos. La planta de Caribie ha cogido una vida llena de recuerdos agradables y ha derramado la vida de mi hermana sobre ellos. Cargo contra la criatura, lo recuerdo con la misma ira que sentí en aquel mismo instante, y con la misma impotencia, ahora y entonces, soy arrojada lejos de un zarpazo. Si hay dioses en el cielo la toman conmigo porque caigo sobre más arbustos de caribie que chamusco con mi sangre ardiente. Impotente, entre lágrimas, veo como toda la sabiduría mágica de mis padres solo logra hacer que la bestia huya sin apenas daño.

“Los tuyos ya despertaron hace años” me apremia la voz.

Poco después la noticia se había extendido entre otras familias, llegaron pésames, consejos y gente sabia para preparar la cacería del monstruo. También vino la Guardia de Jade, cuando los vi supe que aquel era mi sitio y ellos sabían que yo era uno de ellos. Eran un grupúsculo nómada, dedicados a la caza de bestias y peligros. No tenían buena reputación entre los sabios, pero a mí a esas alturas me importaba una mierda de dragón la opinión de los sabios. Además era una adolescente en fase de shock y rebeldía. Todos sus miembros eran hijos de otros miembros o habían ingresado después de perder a un ser querido de una manera terrible. Eran como una hermandad de huérfanos y desgraciados unidos por consuelo mutuo. Otros obsidian de mi clan me daban palmaditas, me decían que lo sentían, etc. Pero en los ojos de la Guardia de Jade vi la mirada de gente que realmente era como yo y que sabían cómo me sentía. Ellos me aceptaron y para disgusto de mis padres ningún clan puede prohibir a uno de sus miembros abandonarlo.

Me sentí viva al unirme a la Guardia de Jade, como viva me siento ahora empezando a mover una mano.

Pase más de una década con la guardia de Jade, su propio líder me enseño el camino del guerrero. Allí conocí a Guijarro, mi amante, el que me hundió en la roca. Guijarro había perdido a toda su familia. La guardia de jade lo encontró solo, vagando por un bosque. Era incapaz de matar a una mosca, y un redomado cobarde, y apenas le mantenía la mirada a nadie. Cualquiera pensaría que en un clan de guerreros no encajaba, pero lo cierto es que había encontrado su nicho: era nuestro bardo, nuestro curandero, nuestro consejero, y el que acompañaba al líder a las reuniones con otros grupos. Y lo más importante siempre tenía una sonrisa y una palabra de ánimo para todo el mundo.

Empiezo a oír cuchicheos en lenguas extrañas, estoy despertando, aunque no me siento rodeada de roca.

Cuando matamos a la criatura que había terminado con mi hermana fue uno de los días más felices de mi vida, me sentí liberada de una carga, de la necesidad de venganza. Mientras caminábamos de vuelta al campamento pensé que quizá podría proponerle a guijarro tener un hijo. Él lo deseaba y solo mi afán por vengarme del monstruo me había privado del tiempo necesario para ello. Pero cuando llegamos al campamento había visita. “El continente se hunde, es hora de dormir” fue la frase con la que se nos recibió.

Y ahora, milenios y milenios después, vuelvo a abrir los ojos. 

* * * * *

Y una hora después me encuentro en una cocina, mirando a una criatura echa de oscuridad cuyos ojos son un vórtice hacia la misma muerte. En medio del terror y la desgracia, mientras me golpeo el pecho para que mi pobre corazón siga bombeando lava, alguien derrama un bote de “caribie en polvo, ideal para pizzas”. Bienvenida a Cordinca, me dicen mientras el olor me invade. Puta Caribie, puta Cordinca y puto bicho infernal.